Ocupar el cargo de fiscal no es un concurso de belleza Por: Jonathan Baró Gutiérrez Procurador general de Corte de Apelación Cuando una persona decide ingresar al Ministerio Público, pocas veces imagina cómo esa decisión terminará transformando cada aspecto de su vida. Al principio, todo parece girar alrededor del derecho, la investigación criminal, los tribunales y la vocación de servicio. Con el paso de los años se descubre que ocupar el cargo de fiscal es mucho más que ejercer una profesión. Es asumir una forma de vida que inevitablemente termina ocupando espacios que antes pertenecían a la familia, a los amigos, al descanso y, en ocasiones, a la propia salud. Después de casi dos décadas en el Ministerio Público, he conocido fiscales extraordinarios. Hombres y mujeres que han dedicado buena parte de su vida a perseguir el delito, proteger víctimas y defender el interés público. He visto colegas dedicar noches enteras a investigaciones complejas, acudir a escenas traumáti...
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