Cuando el reconocimiento no basta: retiro digno y justicia institucional para nuestros fiscales veteranos
Autor: Jonathan Baró Gutiérrez
Procurador general de Corte de Apelación
Hace cuatro
años, el Consejo Superior del Ministerio Público reconoció públicamente a
cuatro mujeres fiscales por más de tres décadas de servicio ininterrumpido en
la institución, en un acto encabezado por la entonces procuradora general,
Miriam Germán Brito, con motivo del Día Nacional del Ministerio Público.
Fueron reconocidas
nuestras colegas fiscales Ana María Burgos Crisóstomo, con 45 años de servicio;
Gisela Altagracia Cueto González, con 38; Casilda Báez Acosta, con 35; y Ramona
Nova, con 30 años dedicados a la defensa de la legalidad. Aquel reconocimiento
fue justo, necesario y merecido. Sin embargo, cuatro años después, la mayoría
de ellas continúa en funciones activas. Solo Gisela Cueto ha pasado a
desempeñarse como asesora en materia de cooperación internacional. Las demás
siguen asumiendo responsabilidades que exigen presencia constante,
concentración, resistencia física y fortaleza emocional.
Estas
mujeres, junto a otros fiscales con trayectorias igualmente extensas, no
representan solo historias individuales, sino que, encarnan la dignidad de todo
el Ministerio Público. Son la memoria institucional, la experiencia acumulada y
el ejemplo ético que ha sostenido la credibilidad de la institución durante
décadas.
La
Constitución dominicana garantiza la permanencia en la carrera fiscal hasta los
75 años. Esa previsión fue concebida como garantía de estabilidad. Sin embargo,
la realidad actual exige una reflexión más profunda: en la actualidad, 22
fiscales sobrepasan esa edad y continúan activos en la institución.
No se trata
de cuestionar su vocación, que es incuestionable, sino de reconocer una verdad
institucional preocupante. Cuando el límite constitucional es superado por un
número significativo de miembros, el problema no es la entrega de quienes
permanecen, sino la ausencia de un sistema estructurado de retiro digno.
La
esperanza de vida ha aumentado en el país. Vivimos más años, pero la función
fiscal no es sedentaria. Implica exposición constante al riesgo, presión
psicológica acumulada, audiencias prolongadas, jornadas extensas y un desgaste
físico inevitable.
Muchos de
estos fiscales veteranos se encuentran en Procuradurías Regionales, donde
históricamente el ritmo de trabajo ha sido menor. Sin embargo, las
modificaciones introducidas al Código Procesal Penal, especialmente en materia
de apelación, han transformado la dinámica procesal. En numerosos casos deberán
conocer juicios con todo el rigor que implica celebrar audiencias extensas,
dirigir debates probatorios complejos y sostener jornadas kilométricas. Esa
exigencia puede afectar la salud de quienes han entregado más de tres y cuatro
décadas de servicio.
Los datos
oficiales del Ministerio Público revelan que la matrícula actual de
Procuradores Generales de Corte de Apelación asciende a 347 miembros
(actualización al 9 de marzo de 2026), distribuidos de la siguiente manera:
Matrícula de Procuradores Generales de Corte
de Apelación
|
Dependencia |
Cantidad |
|
Despacho del Procurador |
24 |
|
Dirección General de Persecución del
Ministerio Público |
13 |
|
Fiscalías |
71 |
|
Fiscalías Laborales |
2 |
|
Fiscalías NNA |
10 |
|
Funciones diferentes del MP |
6 |
|
Oficina de Abogado del Estado |
21 |
|
Procuraduría Especializada de Medio Ambiente
y Recursos Naturales |
37 |
|
Procuradurías Especializadas |
28 |
|
Procuraduría General Administrativa |
6 |
|
Procuraduría General Adjunta para el Sistema
Eléctrico |
13 |
|
Procuradurías Regionales NNA |
20 |
|
Procuradurías Regionales |
96 |
|
Total General |
347 |
Una
proporción significativa, 96 en Regionales y 20 en Regionales NNA se encuentra
precisamente en dependencias donde el impacto de las nuevas exigencias
procesales puede resultar más intenso para fiscales de edad avanzada.
En este
contexto, una pensión digna no es un privilegio corporativo; es una decisión
estratégica de política pública. Permite proteger la salud de quienes han
sostenido la institución y, al mismo tiempo, facilitar un relevo generacional
ordenado, donde posiciones de alta exigencia puedan ser asumidas por miembros
más jóvenes, con la resistencia física que demanda el proceso penal
contemporáneo.
El ideal
sería una pensión equivalente al 100 % del salario. Lo merecen quienes
dedicaron su vida al servicio público. No obstante, para evaluar escenarios
progresivos y técnicamente viables, se plantean las siguientes alternativas:
Procurador adjunto
Salario actual: RD$324,000.00
|
Porcentaje |
Monto de pensión (RD$) |
|
70 % |
226,800.00 |
|
75 % |
243,000.00 |
|
80 % |
259,200.00 |
|
85 % |
275,400.00 |
|
90 % |
291,600.00 |
|
95 % |
307,800.00 |
|
100 % |
324,000.00 |
Procurador general de Corte de Apelación
Salario actual: RD$204,000.00
|
Porcentaje |
Monto de pensión (RD$) |
|
70 % |
142,800.00 |
|
75 % |
153,000.00 |
|
80 % |
163,200.00 |
|
85 % |
173,400.00 |
|
90 % |
183,600.00 |
|
95 % |
193,800.00 |
|
100 % |
204,000.00 |
Procurador fiscal
Salario actual: RD$150,000.00
|
Porcentaje |
Monto de pensión (RD$) |
|
70 % |
105,000.00 |
|
75 % |
112,500.00 |
|
80 % |
120,000.00 |
|
85 % |
127,500.00 |
|
90 % |
135,000.00 |
|
95 % |
142,500.00 |
|
100 % |
150,000.00 |
El reconocimiento material del retiro es
necesario, pero no suficiente. La justicia institucional exige, además, una
protección sanitaria que preserve la dignidad y la tranquilidad de quienes
entregaron su vida al servicio público.
El reconocimiento público honra la trayectoria
de quienes dedicaron su vida al servicio de la justicia; sin embargo, la
consolidación de una pensión digna, acompañada de una cobertura médica
adecuada, constituye el paso natural y coherente para garantizar que esos
hombres y mujeres puedan cerrar su carrera con estabilidad, seguridad y
respeto. Permitirles un retiro honorable no solo protege su bienestar, sino que
fortalece institucionalmente al Ministerio Público y asegura un relevo
generacional responsable. Eso también es justicia institucional.
Señor
presidente de la República, esta no es una solicitud aislada. Es una política
de Estado. El Ministerio Público ha cumplido su misión en momentos complejos,
ha enfrentado el crimen organizado, la corrupción y la impunidad con firmeza y
determinación.
La
experiencia de nuestros fiscales veteranos no se adquiere ni se reemplaza
fácilmente; ha sido forjada a lo largo de décadas de servicio, decisiones
complejas y compromiso con la justicia. Precisamente por ello, su retiro debe
estar acompañado del mismo respeto con el que ejercieron su función.
¡Ahora corresponde al Estado honrar esa
entrega!
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